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Opinión

Han reaccionado de manera diversa los partidos

Habrá gobierno socialista dentro de los plazos fijados

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10 de marzo de 2016

La primera cuestión que deseo aclarar es que me parece muy acertada la estrategia de Pedro Sánchez de lograr cerrar un acuerdo lo más rápido posible con una fuerza parlamentaria sólida y cercana. Por la izquierda tenía a Podemos pero la actitud de Pedro Sánchez era demasiado arrogante y, además, no controlaba a los grupos con los que se había coaligados en Galicia, Valencia y Cataluña. Por la derecha, se encontraba Albert Rivera de Ciudadanos, dispuesto a negociar desde el primer momento y con una actitud menos prepotente, en realidad hablaba de negociar simplemente. Pedro Sánchez eligió la posibilidad más rápida y, tal vez la mejor según mi opinión, pensando en el contexto europeo que pedía a España más sacrificios y ello suponía mayor dificultad de llegar a un acuerdo con podemos que se oponía frontalmente a dicha pretensión y, por lo tanto, era otro elemento más a tener en cuenta.

Pocas voces, entre ellas varios dirigentes del PSOE, han defendido esta estrategia de Pedro Sánchez de cerrar dicho acuerdo con Rivera. La reacción de Pablo Iglesias fue inmediata acusando a Pedro Sánchez, para justificar su actitud, de marginar a Podemos, olvidándose de las exigentes e inapropiadas condiciones que impuso al pedir la vicepresidencia del Gobierno y algunos puestos más, junto al derecho de autodeterminación e indicaba ser incompatible con Ciudadanos, ya que era el PP disfrazado. Y añadiendo que Pedro Sánchez había seguido las directrices de Felipe González que le había prohibido negociar con Podemos.

El pacto de Pedro Sánchez con Albert Rivera de Ciudadanos se concretó en unas doscientas medidas reformistas para un posible nuevo Gobierno y han tenido la valentía de presentarlas en las Cortes, sabiendo que sería derrotado dicho pacto. Desde el primer día de debate el resto de los partidos mantuvieron su negativa, pero los coaligados aprovecharon el debate para aclarar las medidas de su programa y mostrar su deseo de negociar con todos. El resultado estaba cantado. Consiguieron disciplina en sus representantes en las Cortes con 130 votos a los que se unió uno más de Coalición Canaria en la segunda votación. La lectura de la derrota fue diferente. Mientras el Partido Popular decía que la derrota de Pedro Sánchez lo obligaba a abandonar el intento de gobernar, Podemos confiaba de hacer un pacto progresista entre los partidos de izquierdas. Por su parte, el tándem Sánchez-Rivera valoraban que dicha derrota era el comienzo de una negociación de todos que defendieran un Gobierno de progreso abierto a negociar con otros partidos.

Al día siguiente, Pedro Sánchez y Albert Ribera acordaron estar unidos en todas las gestiones acerca del programa y en las negociaciones con todas las fuerzas políticas que lo desearan. Recuerdan que este programa cuenta con el apoyo de 130 parlamentarios de ambos partidos y que están abiertos a todas las fuerzas políticas que deseen negociar sobre las medidas para mejorarlas siempre que sean dentro de la Constitución. Se trata de llegar a un acuerdo para formar Gobierno y evitar realizar nuevas elecciones.

Ante ello han reaccionado de manera diversa los partidos. Con un cariz agresivo se ha manifestado el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, y líder del Partido Popular, ante sus propios seguidores en Salamanca, con el fin de reforzar su liderazgo. Le comunica a Pedro Sánchez que, al haber sido derrotado en las Cortes, le de paso a él ya que su partido ha sido la fuerza más votada y “no sea como el perro del hortelano”. Propone que le dejen gobernar por ser su partido el más votado, lo que supondría la abstención del PSOE y de Ciudadanos. Mensaje dicho, más teniendo en cuenta reforzar su figura dentro del partido que de cara a los futuros votantes. Él sabe que no podrá formar candidatura, ya que se encuentra con la oposición de los otros tres partidos con más escaños después del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. Pero además reconoce que el programa presentado por Socialistas y Ciudadanos, al que califica de <<contrarreforma>>, ya que es totalmente “opuesto a las medidas tomadas en los últimos cuatro años por su Gobierno que tan buenos resultados ha dado”.

La actitud de Podemos también ha sido sorprendente, a pesar de haber perdido la iniciativa en la actual situación, sigue poniendo el listón alto con el pretexto de no defraudar a sus militantes. Y a pesar de haber manifestado Iglesias y Rivera de negociar juntos, respetando las dos líneas rojas, que ambos intervendrán como negociadores con las demás fuerzas que lo deseen y que los acuerdos deben estar dentro de la Constitución. Propone condiciones inasumibles, para justificar su futura abstención, en caso de mantener una larga negociación y no lograr las mejoras planificadas. Las propuestas presentadas por Pablo Iglesias son opuestas al planteamiento de Sánchez-Rivera, por lo que no serán aceptadas. Propone sentarse a negociar simplemente para pedirle a Ciudadanos que “se abstengan. Intenta tomar la iniciativa, actitud inapropiada, pero tal vez sea buena táctica, con el fin de obtener medidas que se acerquen a su programa. Pide que se forme un Gobierno de coalición de las fuerzas progresistas, o sea, “un pacto a la valenciana”, es decir, las izquierdas sin ciudadanos, argumentando que los proyectos de este partido son “incompatibles” con los nuestros. Y para justificar su alejamiento de las gestiones de Pedro Sánchez, acusan a este de dejarse “arrastrar” por Rivera hacia la derecha para confluir finalmente con el PP. Acción imposible ya que Ciudadanos ha dicho en las Cortes que es incompatible con un Gobierno del PP. Y respecto a la insistencia del pacto tripartito PP, Ciudadanos y PSOE, con ello trata de asustar a las clases bajas.

Esperemos que Podemos, a pesar de sus recelos comprensibles, se siente a negociar y logre mejoras en muchos aspectos que den paso a un Gobierno con un programa progresista y posteriormente en las Cortes introducir mejoras en las distintas leyes que se elaboren.

A partir del lunes día 7 se pasa de las palabras a los hechos y a los pactos. Veremos que nos depara el día a día

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