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Opinión

Incapacidad de los partidos para formar Gobierno

No todos son culpables

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1 de mayo de 2016

Los medios de comunicación nos vienen informando que los partidos han sido incapaces de pactar un amplio consenso de reformas, necesarias y urgentes y lograr formar un gobierno sólido y progresista que tomase medidas necesarias para salir del estancamiento y evitar el desánimo en que nos encontramos.

La culpabilidad que alegremente reparten los medios de comunicación, a partes iguales, entre los partidos me recuerda al título de la obra de Juan-Simeón Vidarte: Todos Somos Culpables, referido a nuestra Guerra Civil. Los electores habíamos elegido el 20 de diciembre de 2015, pluralidad de opciones y ello obligaba a los partidos a pactar parte de sus programas para formar gobierno. ¿Quiénes lo han hecho o, por lo menos, lo han intentado? y ¿quiénes los que lo han impedido?

Vamos a prescindir de las palabras y comentarios y nos centraremos en los hechos. Hay un dicho que nos indica que las palabras y promesas, pasado un tiempo, se olvidan; mientras los hechos permanecen. O más radical “las palabras se las lleva el viento”. Por lo que prescindamos de los discursos y valoremos, solamente, los hechos.

Culpar a todos los partidos de la repetición de las elecciones, no hace justicia.

No se tiene presente el pacto logrado por Pedro Sánchez y Albert Rivera, cediendo cada uno lo mínimo para llegar a un acuerdo. Y así lograr 130 diputados a favor del proyecto de un futuro gobierno reformista, necesitando el apoyo de otra fuerza para formar una mayoría estable que comenzase a tomar medidas para sacarnos de la mala situación actual. Pero el Partido Popular y Podemos no han querido hablar de pactos ni de reformas, no les interesaba. El primero trataba de mantenerse en el poder y el segundo, lograr en las próximas elecciones la hegemonía en la izquierda.

El PP no tenía argumentos para negociar, por lo tanto, hizo lo único posible, negarse a ello. Sus dos temas, repetidos insistentemente, eran ser el partido más votado lo que le daba derecho a gobernar y el haber sido marginado. El inmovilismo de Rajoy al no intentar, que sepamos, un acercamiento a Ciudadanos antes de la entrevista con Felipe VI, le dejó sin opción de posible pacto, renunciando a intentarlo. A partir de este momento, a Rajoy y a la cúpula del PP no les interesó que se formase Gobierno. Se han limitado a esperar el fracaso de los que lo intentaban para mejorar su suerte en las próximas elecciones. A pesar de los casos de corrupción que iban incrementándose, generando que una parte del partido, preferentemente los líderes jóvenes, hablasen de renovación profunda del partido y que Rajoy “se echase a un lado”. Ahora ya ha pasado la tormenta y todos se han puestos a pensar el ganar las próximas Elecciones. Esperan que, a pesar de la corrupción que les salpica cada día, sus votantes le seguirán apoyando ante el miedo de que llegue la izquierda. Confían que las mentalidades cambian lentamente y no se va a seguir produciendo la sangría de la etapa anterior hacia Ciudadanos. Rajoy ha salvado su liderazgo por el momento. Ahora le queda mantener los resultados y ganar las próximas Elecciones que le den posibilidades de mantenerse en el cargo.

Podemos no quiso negociar desde el primer día, empleando una estrategia incomprensible, informar al rey de sus altísimas peticiones, antes de reunirse con los partidos. A partir de ese momento, todo fueron palabras confusas, con diversas interpretaciones, engañándonos a la mayoría. Todos fueron discursos y justificaciones de su incapacidad pactista. Nunca negoció y cuando daba la impresión de que comenzaría a hacerlo, realizó una propuesta que no era una negociación sino la imposición de un “gobierno a la valenciana” que incorporaba ciertos rasgos de independentismo. En realidad, era una imposición imposible de aceptar. Y mientras nos entretenía con toda esta comedia, ya estaba preparando los posibles pactos electorales para la siguiente consulta. Últimamente no se cansaba de repetir que el responsable de la repetición de las elecciones ha sido Pedro Sánchez. Iglesias, como especialista en los medios de comunicación, practica el principio de que una mentira repetida más de mil veces, se convierte públicamente en verdad. No negocia pero intenta cautivar a la audiencia.

En resumidas cuentas, han sido Mariano Rajoy y Pablo Iglesias, a través de su comportamiento, los responsables de no alcanzar un gobierno de coalición, ya que han puesto en primer lugar, el interés de su partido y la gran estima por su liderazgo. Sería deseable que cuando los electores fuesen a votar tuviesen presente quienes han negociado y los que desean imponer su programa y su partido por encima del progreso y bienestar de los españoles.

 

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