Una catástrofe también revela quién tiene el poder, quién cuida y quién sufre en silencio. Mientras los hombres monopolizan buena parte de las voces de autoridad, muchas mujeres sostienen los cuidados dentro y fuera de la tragedia. Y, frente al televisor, hay quienes viven su propio drama sin relevo, mientras el dolor ajeno se convierte en espectáculo entre bloques de publicidad. ¿A quién deja fuera de plano nuestra forma de contar el sufrimiento?
Una reflexión sobre la mirada ante el dolor
Cuando llega la catástrofe, el protagonismo vuelve a tener voz de hombre
Albacete Cuenta


