Saltar al contenido principal
Una reflexión sobre la mirada ante el dolor

Cuando llega la catástrofe, el protagonismo vuelve a tener voz de hombre

  • En la cobertura de una catástrofe, las mujeres suelen poner el rostro y las manos. Los hombres, la voz de la autoridad y el poder de decisión. Una vez más, la tragedia retrata quién ocupa el centro y quién queda en los márgenes
 
  • Y, mientras las cámaras enfocan la tragedia, hay otras que no salen en pantalla: las de quienes viven su propio dolor en silencio, sostienen los cuidados sin relevo y asisten, desde casa, a la espectacularización del sufrimiento ajeno

Albacete Cuenta

Hay algo que se repite en la cobertura informativa de las grandes tragedias y que merece una reflexión más allá de la urgencia de contar lo que sucede.

Las presentadoras estrella conducen los especiales. Las reporteras, muchas de ellas muy jóvenes, están sobre el terreno, ante el dolor, el desconcierto y la incertidumbre. Pero, cuando llega el momento de explicar, interpretar, tomar decisiones o transmitir autoridad, el protagonismo vuelve a recaer, mayoritariamente, en hombres.

Hombres que comparecen ante los medios. Hombres que ofrecen explicaciones. Hombres que representan a las instituciones. Hombres que toman el mando y a quienes se reconoce, de manera casi automática, la voz de la experiencia y del conocimiento.

¿Y las mujeres?

Cuando aparecen, muchas veces lo hacen desde los papeles que históricamente se nos han asignado. El cuidado, la atención y el acompañamiento. Celadoras, enfermeras, profesionales que atienden a las víctimas, mujeres que sostienen a quienes sufren. Y, de vez en cuando, alguna portavoz de partido.

Todas ellas desempeñan trabajos esenciales. El problema no está en que aparezcan, sino en que su presencia parezca confirmar, una vez más, cuál es el lugar que se nos reserva. Cuidar, asistir y acompañar, mientras otros explican, deciden y dirigen.

¿Dónde están las mujeres expertas? ¿Las responsables de los dispositivos de emergencia? ¿Las voces técnicas? ¿Las portavoces institucionales? ¿Las mujeres que toman decisiones y tienen conocimiento y autoridad para explicar lo que ocurre?

No se trata de cuestionar la profesionalidad de quienes aparecen, sino de preguntarnos por qué, incluso en circunstancias excepcionales, seguimos reproduciendo una distribución de papeles tan conocida. Ellas cuentan lo que sucede y atienden sus consecuencias. Ellos explican, deciden y lideran.

La televisión puede tener rostro de mujer, pero la autoridad que proyecta sigue teniendo, demasiadas veces, voz de hombre.

Y eso también es una cuestión de representación. Porque lo que vemos en pantalla no solo informa sobre una catástrofe, también construye nuestra idea de quién sabe, quién manda, quién cuida y quién merece ser escuchado.

En una tragedia, cada voz importa. Precisamente por eso, también importa preguntarnos cuáles escuchamos más y cuáles siguen quedando en segundo plano.

La próxima vez que miremos una cobertura de emergencia, fijémonos no solo en lo que nos cuentan, sino también en quién tiene el micrófono cuando llega el momento de explicar, decidir y tomar el mando.

Las personas que no pueden salir de casa y ven la ‘tele’

Y pienso también en quienes no pueden salir de casa porque viven su propia tragedia, silenciosa y sin cámaras. Una enfermedad, una crisis económica, la dependencia, el cuidado de niños y mayores que sigue recayendo, fundamentalmente, en las mujeres.

Enfermos, víctimas y cuidadoras que pasan horas frente a un televisor encendido, muchas veces como única compañía, sin relevo, sin descanso y sin posibilidad de desconectar de sus propias circunstancias. Y que, mientras intentan sostener su día a día, asisten a la espectacularización del dolor ajeno, a la repetición incesante de imágenes y testimonios de una catástrofe, salpicada de bloques publicitarios. ¿Quién piensa en ellos? ¿Quién mira también hacia ese otro lado de la pantalla, donde el sufrimiento no tiene conexión en directo, pero tampoco da tregua?

¿Quién mira también hacia ese otro lado de la pantalla?


Descubre más desde Albacete Cuenta

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

cuidados, mujeres, periodismo, poder, politica, television, tren