12 de junio de 2013 - 12 de junio de 2024

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años de periodismo
Las familias de los profesores y maestros

Un abrazo de la amistad

Miguel Ventayol

Hubo una época en que ciertos colectivos, como los maestros y los profesores eran grandes familias, sobre todo en los pueblos. Grandes familias reunidas en torno a centros escolares, venidas de distintas procedencias se convertían en compañeros de vicisitudes. La mayor parte de las veces, se convertían en amigos.

Cuando Paco casó a mi hermano Juan, todos cuchicheábamos esperando lo peor: que nos diera una clase de filosofía como las del Instituto, y temían todos sus alumnos.

Hizo una ceremonia estupenda, cargada de amistad hacia mi familia, en el recién estrenado Ayuntamiento de Villarrobledo.

Paco insistió en casar a mi hermano y no dejar en mano el evento en mano de uno de sus concejales; por varias razones, pero la fundamental, la amistad que unía a mis padres con su familia. Una amistad que pervive entre sus hijos y yo.

No conocí a Francisco Segovia más que a través de los ojos de mis padres y posteriormente a través de los ojos de la política, pero como hay muchas personas que sabrán opinar mejor al respecto, me limitaré a celebrar mi amistad con sus hijos. A fin de cuentas el legado vital de una persona se mide de muchas maneras y a mí me apetece medirlo a través de David y de Quico.

Ellos son esas personas que han recibido de su padre una tremenda belleza personal, el saber estar, la educación y la inteligencia aguda que, según sé, disponía su padre. Ellos han estado conmigo en muchas ocasiones, compartiendo zapatillas de deporte en canchas de baloncesto de media provincia, o tomando cañas en Granada, hablando de las posibilidades de futuros licenciados. O, mucho más cerca en el tiempo, compartiendo inquietudes laborales, económicas y de padres primerizos.

Hoy no es el día de mis palabras, hoy es el día de acompañar a la familia de quien ya no está con nosotros; acompañarlos tanto como ellos quieran, en silencio, en abrazo, en soledad, en compañía. Porque para eso están los amigos, como bien sabía estar Paco con mis padres, como intento hacer yo con David y, por motivos de distancia, algo más lejos con Quico.

miguel ventayol, paco segovia