12 de junio de 2013 - 12 de junio de 2024

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años de periodismo
Cañete visitó a Albacete de la mano de Cospedal

Carta de una mujer a usted, «Homo Cañetus»

  • Imagen de Miguel Arias Cañete y Cospedal en el mitin que han ofrecido en Albacete

Verónica Blanco

Estimado Señor Cañete

¿Ha renunciado ya como candidato al Parlamento Europeo? Porque de no ser así, ya está tardando mucho en hacerlo, ¿sabe por qué? Porque lejos de lo que puedan pensar muchos de sus votantes, lo último que necesita Europa es un cromañon más ocupando un asiento en Bruselas.

Hay quien le ve como un hombre sincero y campechano y puede que sea verdad. Al menos ha demostrado usted su sincero talante machista y no solo en esta ocasión, sino en varias otras. Por ejemplo cuando comparó a una mujer con el sistema de regadío: “Hay que tratarlo con mucho cuidado, que le pueden perder a uno”.

Si está perdido, señor Cañete, o mejor aún «Homo-Cañetus», no será ni mucho menos debido a una mujer, será debido a su atrofiada y retrógrada mente machista. Está usted tan caducado como los yogures que consume.

Tristemente, tengo que escribir que ya he perdido la cuenta de las veces en las que usted y su equipo de gobierno nos han faltado el respeto a los ciudadanos y más en concreto a nosotras.

Tema aparte es el del aborto, donde se pone de manifiesto el desprecio a la figura de la mujer libre. No os conformáis con un anteproyecto que retrocede a pasos agigantados los avances de la lucha feminista. Nos insultáis, nos percibís inferiores.

El ministro Gallardón (y eso que era el “progre”) dijo un día que el mayor logro de una mujer era ser madre y usted ayer quiso subestimar el debate de Valenciano con tan inoportuno e insultante argumento, como lo es decir “debatir con mujeres es difícil porque parece que las acorralas.” ¡Coño, Cañetus! ¡Solo te falto añadir, que el debate te resulto difícil porque la contrincante tenía la regla!

Y es que personas que hagan semejantes afirmaciones como la suya y la de su compañero de partido deben ser o muy imbéciles o muy peligrosas o las dos cosas al mismo tiempo.

Pero si soy sincera no sé que es peor, que justifique de esta manera tan pueril y vergonzosa su grave torpeza al debatir o que salga Ana Botella en su defensa. La mujer “de”. La mujer del homófobo, del hombre que colocó en un alardeo de hombría un bolígrafo a una presentadora en el escote. La mujer que compara la figura de la mujer con la ancestral sumisión de las princesas de Disney. La mujer de las peras y las manzanas. La mujer que sin haberse presentado a ningunas elecciones es alcaldesa de la capital de España. Sí, la mujer que hizo el ridículo más espantoso al representar la candidatura española a los Juegos Olímpicos.

“No creo que Cañete sea machista. Trabaja con mujeres”, ese es el capote que te quiso echar la «alcaldesísima». Argumento tan vacío como los que tú utilizaste en el debate. Por esa regla de tres, tampoco deberías ser machista por salir del vientre de una mujer. Lo cierto es que sí lo eres y uno de los peores, de los que se jacta de serlo.
No nos engañes con falsedades como la de que el PP siempre ha apostado por la igualdad. ¿Cuándo vais a dejar de mentirnos? ¿Cuándo vais a respetarnos?

Somos mujeres, somos inteligentes, valemos para algo más que para criar hijos y fregar, tenemos carreras, debatimos. Tenemos una cabeza, que nos sirve para muchas más cosas que para llevar una mantilla en Semana Santa. Tenemos dos pechos y los mostramos (que no exhibimos) cuando nos place: para protestar, para tomar el sol o para celebrar lo que nos venga en gana, al igual que lo hacen futbolistas y bomberos sin por ello ser juzgados. Tenemos una vagina que utilizamos con quien nos apetece, cuando nos apetece y como nos apetece y también tenemos un útero en el que permanecerá o no el fruto que dentro pueda estar creciendo. Es mi decisión. Soy mujer, yo decido.

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Qué desacertado fue nombrar a Cospedal como ejemplo de igualdad, pues ella está en las antípodas de representar la libertad y emancipación de la figura de la mujer. He perdido la cuenta de los Institutos de la Mujer y recursos que esta señora ha arrasado en Castilla-La Mancha y de los recortes a políticas que incentivan la igualdad de género y desarrollo.

Cuán desafortunado fue su debate, pero más aún las declaraciones en las que subestima a una mujer, en este caso Elena Valenciano, que le dio una barrida intelectual. Porque Señor Cañete, la inteligencia no se mide en los conocimientos que uno adquiera, sino en las estrategias que pone en marcha ese individuo para hacer prácticos y efectivos dichos conocimientos. Por este motivo siento decirle, rey de los yogures, que usted se posiciona a años luz de ser inteligente.

Elena Valenciano y sus alegaciones en defensa al pago de la deuda desde mi punto de vista NO ganaron el debate, lo que sí está claro es que usted lo perdió y de manera aplastante. Es lo que ocurre cuando te autopreparas fruto de una visión de superioridad y un exceso de vanidad los cuales esconden prejuicios que ni siquiera te molestas en disimular.

Usted no debatió, leyó. Parecía un nuevo cachorro de Nuevas Generaciones que no supiera a qué iba. Su verbo era tan absurdo y desagradable como la baba que le colgaba de los labios. Tan absurdo que incluso calificó de “maravilloso” el rescate financiero, obviando la progresiva pobreza infantil, la tasa de paro y las familias sin casa.

Aunque no le guste Señor Cañete, somos mujeres, usted está lejos de ser superior a nosotras. Aunque no le guste votamos. Aunque no le guste somos libres para tomar decisiones sobre nuestro propio cuerpo. Aunque usted sea un melancólico de aquella época en la que el marido no toleraba que su mujer debatiese con él y la mandaba a fregar, las mujeres de hoy día no somos ese tipo de mujer. No nos doblegamos. Nos quedamos. Decidimos. Debatimos. Ganamos.

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