12 de junio de 2013 - 12 de junio de 2024

cake
1
años de periodismo
Entrevista al Director del Museo del Niño

«Nuestro papel principal es conservar y difundir la memoria histórica para que se conozca adecuadamente»

Silvio Tébar nos recibe en el Museo Pedagógico y del Niño de Castilla-La Mancha y responde a las preguntas de Albacete Cuenta

Silvio Tébar, director del Museo Pedagógico y del Niño de Castilla-La Mancha

Albacete Cuenta

«Ya os habéis equivocado y entrado por la puerta del colegio», nos dice Silvio Tébar al recibirnos en el Museo Pedagógico y del Niño de Castilla-La Mancha. Este museo albacetense, situado en la calle del Amparo de la capital, ocupa el ala este del colegio Virgen de los Llanos y sus puertas están separadas apenas unos metros. Silvio es maestro, de los de toda la vida. «En lugar de dar clase a los mismos alumnos cada día, ahora enseño y aprendo de los que vienen aquí», nos confiesa. Después de presentarnos a su fundador, Juan Peralta, nos adentramos en la exposición. Silvio explica todas y cada una de las salas de forma detallada: lugares, fechas, anécdotas, leyes… Todo lo que dice y cómo lo dice denota la pasión que tiene por su trabajo. Tiene suerte porque ha dejado aparcada su vocación como maestro para seguir enseñando, aunque esta vez como el guardián de una de las mejores colecciones de objetos y de historia que tenemos en la provincia y en la región.

El Museo Pedagógico y del Niño ha cumplido 33 años. ¿Qué parte de su historia o desarrollo ha sido más importante para que haya llegado al estado de interés que presenta en la actualidad?

En mi opinión, por una parte, el incansable empeño de Juan Peralta y AMUNI hasta conseguir, después de 28 años, que los fondos del Museo se trasladaran a un edificio más digno que el que lo albergaba hasta entonces —un sótano, como es sabido— y, por otro lado, una vez en la nueva ubicación —muy adecuada—, seguir peleando porque el Museo se consolide para el futuro, con su normativa, su mantenimiento, sus actividades expositivas… Y dándolo a conocer y valorar todavía más. Yo pienso que el traslado a las actuales instalaciones ha sido y debe ser el punto de inflexión para llegar, como vosotros decís, al estado de interés actual y que esperemos que crezca.

¿Cómo calificaría mejor la dilatada e ingente labor de Juan Peralta, su fundador?

Está claro que si no hubiera sido por su iniciativa —también fundó el Museo etnográfico de Tiriez— y por su tenacidad, primero, no se habría fundado el Museo; y segundo, no se habría mantenido tanto tiempo en el sótano del CEIP Benjamín Palencia de Albacete hasta ver la luz en la actuales instalaciones de la calle Del Amparo. La palabra que lo defina puede ser esa: ingente. Y sigue trabajando todos los días y preparando las exposiciones temporales del Museo y otras actividades como presidente de AMUNI.

De todo lo que es presentado en el Museo, ¿qué es lo que más destacaría, o qué es aquello que le gusta especialmente?

Como docente de Primaria que soy —y antes, alumno y maestro de EGB, ESO y Primaria— y antiguo alumno del Colegio Cristóbal Colón de Albacete, lo recuerdo con nostalgia y con agrado al ver los antiguos edificios a los que yo iba de 3º hasta 8º de EGB, hoy derruidos y que pueden verse en fotos o maquetas en la galería —y salas— de la Historia de la Educación. Por otra parte, las salas dedicadas a juegos populares, juguetes y tebeos también me recuerdan mi infancia, y, finalmente, destaco asimismo la Sala de las ‘Infancias robadas’ —Auxilio Social, etc.—, por lo que impacta ver y comparar la actualidad internacional con lo antiguo y lo local en este ámbito, y por lo que hace pensar a niños y adultos.

Este museo es una pequeña joya que tenemos la suerte de disfrutar en Albacete y en Castilla-La Mancha, incluso en España. ¿Cree, a pesar de esto, que sigue siendo un gran desconocido por el público general?

Efectivamente, aunque intentamos que sea lo más conocido posible y desde que está ubicado en las nuevas instalaciones, y con horario de visitas de lunes a viernes por las mañanas y de lunes a jueves por las tardes desde octubre de 2017, hemos conseguido tener más de 4.000 visitantes en los cursos 2017-18 y 2018-19 —en el 2019-2020 tuvimos más de 2100 por la pandemia—, todavía hay gente de Albacete a la que preguntas por la calle dónde está el Museo del Niño y no lo saben.

Evidentemente, nos encontramos en malos tiempos para la sanidad, para la economía y para la educación, la cultura y los museos, pero cuando podamos reanudar una vida más normal esperamos poder contar con más visitantes. El ‘boca a boca’ (o ‘a oreja’) hace mucho y los visitantes se van muy satisfechos; algunos medios de comunicación, como vosotros ahora, y la Oficina de Turismo también hacen lo posible por darlo a conocer.

¿Cómo calificaría la ayuda de las administraciones? ¿Y el interés de los medios de comunicación?

La ayuda de las administraciones ha sido la mínima indispensable para que el Museo siguiera su andadura, con dos espaldarazos de la Delegación de la Consejería de Educación, uno en el verano de 2015, haciendo posible el traslado a la actual ubicación, y otro a finales de 2017, dotando de plantilla —un docente y conserje y limpiadora— al Museo para poder tenerlo abierto al público e ir cumpliendo con las reivindicaciones de AMUNI (Asociación de amigos del Museo), cuando cedió los fondos del Museo a la Junta de Comunidades, concretamente a la Consejería de Educación, y quedó recogido en la Ley de Educación de Castilla-La Mancha. En el próximo mes de diciembre se llevará a cabo una pequeña ampliación de las instalaciones para acoger mejor la colección de ilustración infantil de Teo Puebla, con la que creció en cantidad y calidad el Museo desde septiembre de 2019, así como otras actuaciones importantes que contaremos en su momento.

Ilustración de Teo Puebla en una adaptación de Rubén Darío para niños

Los medios de comunicación, especialmente cuando teníamos dos y tres diarios en papel —sobre todo La Tribuna y La Verdad—, se han hecho eco de las reivindicaciones y actividades del Museo. Después, también, aunque en menor medida, los televisivos y radiofónicos; y ahora, los digitales —El Digital de Albacete y vosotros— también nos estáis prestando atención. Es curioso comentar que, entre televisivo y digital, el curso pasado vino a grabar un reportaje el Canal 4 de TV de Villarrobledo.

Los museos son instituciones abiertas al público que adquieren, conservan y exponen colecciones de objetos. ¿Qué papel cree que tienen sobre los códigos morales de las personas y el conjunto de los sistemas éticos en la organización social?

Esto es para nota en Filosofía. Sobre los códigos morales de las personas no sé si podemos influir; los que tengan un código moral, ético y de valores que les permita apreciar lo que aquí tenemos, y que es historia común para todos, lo apreciarán, lo valorarán en su justa medida… Intentamos concienciar, no adoctrinar, y mostrar. Después, que cada uno saque sus conclusiones. Nuestro papel principal es conservar y difundir la memoria histórica para que se conozca adecuadamente y, si pudiera ser, que no se repitieran en el futuro errores cometido en el pasado. No obstante, también es un error ver con ojos actuales cosas que se pudieron hacer mal en su momento, pero hay que verlas en su contexto, como algunos aspectos de las Leyes de Educación de 1857 y 1970, por ejemplo.

La Escuela Pública es uno de los pilares de la sociedad como instrumento de emancipación colectiva, de socialización democrática y de construcción de una vida digna. Con su vasta experiencia como docente, ¿cómo calificaría la actual situación de la Educación Pública y qué papel puede jugar en ella el Museo?

La Escuela totalmente pública está claro que es una utopía, por lo que tiene que coexistir con la privada, pero yo creo que la pública tendría que tener mejores presupuestos y medios para atender mejor al alumnado y competir mejor con la privada, porque si no la privada le ganará la partida. Por otra parte, el alumnado de toda condición tendría que estar más repartido entre la pública y la privada concertada, que para eso es concertada —aunque fuera más exclusivo para la no concertada—. Está claro que la escuela en general, y la pública, en particular, tiene que ser uno de los pilares de la sociedad, para lo que haría falta un pacto de estado de educación —como en Francia— y, además, efectivamente, es y debe ser un medio de construcción de una vida digna y de progreso social de todo tipo.

El Museo juega el papel de dar a conocer sobre todo el pasado —más reciente de lo que creen los visitantes más jóvenes— para que lo interpreten, se hagan preguntas, saquen conclusiones, se formen y se informen sobre la evolución del sistema educativo, social y familiar a lo largo de los últimos siglos.

Una parte de la exposición está dedicada a la desprotección que sufren millones de niños en el mundo: pobreza, explotación laboral, prostitución infantil… Este es, probablemente, uno de los mayores problemas, si no el mayor, que tenemos hoy en día en el mundo. ¿Cree que estamos suficientemente concienciados?

En general, creo que no, porque si no las cosas hubieran cambiado a mejor. Cuando vienen escolares a ver esta sala suponemos que algo les cala, aunque se nota los que ya están un poco concienciados y a los que les importa más su PlayStation que lo que están viendo allí. Incluso algunos creen que todas las imágenes y objetos que ven son del pasado.

La sociedad civil tiene que concienciarse más y hacer más presión sobre los poderes políticos, que son los que toman las decisiones, pero parece que, a nivel mundial —la globalización para bien y para mal—, no estamos para tirar cohetes. Por otra parte, si las ONGs que intervienen en los países más afectados por conflictos bélicos y sus consecuencias son bombardeadas, es muy difícil concienciar para que se pueda ayudar con una pequeña contribución personal.

¿Qué puede decirnos de las actividades que se desarrollan en la actualidad, como, por ejemplo, las publicaciones de AMUNI (Asociación de Amigos del Museo del Niño), en particular su revista anual, El Catón, que en su número 24 (el 25 va a salir el próximo noviembre de 2020) dedica especial atención a la feminización del Magisterio, y, en su centenario, a la historia del Colegio Sagrado Corazón de La Solana?

En todos los números de El Catón hay un tema central, que en este caso es ‘La feminización del Magisterio’, ‘Centros con historia’ —como el citado de La Solana— y otras secciones relativas a ‘La escuela en el mundo’, ‘La historia de la educación en sus documentos’, ‘Antropología de la infancia’ y otras que pueden cambiar según las colaboraciones o su relación con el tema central. Se publica un número anual de la revista, por lo que el próximo mes saldrá el número 25, correspondiente a este año (se presentará a finales de ese mes en nuestro salón de Actos con aforo reducido, confirmaremos la fecha) y que tendrá como tema central “Aquella EGB” con motivo del 50 aniversario de la Ley General de Educación, que instauró la EGB, el BUP, la FP y las Escuelas Universitarias de Formación del Profesorado (por ello tendremos la exposición temporal sobre esta Ley hasta diciembre de 2020). Previamente, en fechas  a determinar, se presentarán, por un lado, los dos últimos “Cuadernos del MUNI”, números 25 y 26 (“Martí Alpera y la escuela de Beneficencia de Albacete”, de Juan Peralta, e “Historia de la educación en Ontur. Siglos XIX-XXI”, de F. Díaz Alcaraz y J.F. Díaz Canals, respectivamente) y, por otro lado, se inaugurará el espacio expositivo “La plaza de los cuentos” en el patio del Museo, con las limitaciones de aforo pertinentes y si ninguna circunstancia lo impide.

Hay actualmente en el Museo una interesante exposición temporal sobre la Ley General de Educación, 14/1970 de 4 de agosto, ¿están satisfechos de haber ilustrado con ella los aspectos más relevantes de la contribución de esta Ley a la evolución de la situación de la educación en España?

Sí, lo que ocurre es que esta exposición la inauguraron el Diputado Provincial de Cultura y la Jefa de Servicio de la Delegación de cultura en Albacete el 6 de marzo, en la semana previa a la declaración del estado de alarma y al cierre temporal del Museo, por lo que dicha exposición ha sido poco visitada desde entonces. Estará todo lo que queda del primer trimestre, pero las condiciones actuales no permiten que sea tan visitada como si estuviéramos en condiciones normales, por lo que si hubiese podido ser más visitada, estaríamos más satisfechos.

¿Cuál ha sido el grado de participación y el nivel de sensibilidad de las respuestas en las convocatorias recientes sobre Las historias infantiles del coronavirus, o Mi Cole tiene historia?

Las historias infantiles del coronavirus tuvieron bastante respuesta, dentro de lo que cabe, sobre todo por alumnos de las provincias de Guadalajara, Toledo, Ciudad Real y alumnos de Albacete capital; además, una clase de 3º del CEIP Mª Llanos Martínez de Albacete, hizo un recital de poesía de historias infantiles durante el confinamiento.

De Mi cole tiene historia los participantes más destacados han sido, de Primaria, los colegios públicos Gloria Fuertes de Caudete, Ntra. Señora de Gracia de Mahora y Parque Sur de Albacete; de Secundaria, el IES Ana Mª Matute de Cabanillas del campo (Guadalajara); y de centros privados, el S. José de Ciudad Real.

¿Cuáles son las expectativas de participación en las actividades y en la vitalidad del Museo que se esperan con la próxima inauguración del espacio expositivo ‘La plaza de los cuentos’ en el patio del museo?

La participación en las actividades no es muy numerosa, pues aparte de algunos socios de AMUNI, asiste poca gente más —en general, y antes de la pandemia—; por ello, ahora con la situación y limitaciones que tenemos —aunque sea en un espacio abierto—, las expectativas de asistencia no son muy altas, pero sí en cuanto a la vitalidad del Museo, no solo por este espacio expositivo sino por la próxima ampliación ya referida y las otras actuaciones que esperamos para garantizar el futuro, unidas al fin de la pandemia, claro está, para proseguir al menos con normalidad —y acrecentar en lo posible— la actividad del Museo y especialmente las visitas para grupos y públicos de todas las edades.

albacete, museo del niño, silvio tébar heras