12 de junio de 2013 - 12 de junio de 2024

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años de periodismo

Ganaderos y lobos

La opinión del Doctor Ingeniero de Montes, Francisco Javier Carmona García

Foto: Arturo de Frias Marques (CC)

Javier Carmona

Esto del lobo, que tanta polémica genera, yo lo veo así: ¿cuánto ganado mata el lobo y qué valor tiene? He leído que en España el lobo mata del orden de 10.000 animales al año y que se han pagado 300 euros de media por animal muerto, que son 3 millones de euros al año para indemnizar los daños causados por los ataques del lobo al ganado, vacas y ovejas, sobre todo.

Propongo que se pague el doble y rápido tras los ataques: serían 6 millones de euros por las molestias, daños y perjuicios causados a los ganaderos. La picaresca se dará algunas veces, pero es preferible asumir su coste en vez de implantar controles tediosos que ralentizarían las indemnizaciones. Dicho montante de 6 millones de euros es del orden de la millonésima parte del presupuesto anual español, o bien el 6% de lo que cuesta comprar un avión de combate, por lo que entiendo que nos lo podemos permitir.

Así, los ganaderos, bien compensados y de manera ágil, tendrían un problema menos del que preocuparse, que ya tienen muchos.

Pero me queda apuntar otra medida para reducir el problema: que las poblaciones de lobo pueden controlarse con la gestión cinegética. Mediante la caza sostenible controlamos un buen número de especies silvestres tanto de caza mayor, como el venado o el jabalí, como de caza menor, perdiz y el conejo, por citar las más representativas. La caza sostenible es necesaria para gestionar y «aprovechar conservando» este recurso natural renovable. Y es posible aplicarla también al caso del lobo para reducir los ataques, aunque sin poder llegar a evitarlos totalmente. Esta medida, aunque factible, no la apoya la gran mayoría de la sociedad que vive en la ciudades, porque consideran un crimen abatir a un lobo. Por mucho que se intente explicar que la caza controlada puede ayudar a disminuir los ataques al lobo, resulta que la sociedad urbana no lo acepta: «Entonces ¿se les mata para solucionar el problema? Menuda solución horrible… Somos nosotros los que hemos invadido su territorio, los lobos estaban antes…».

En el otro lado, ¿quiénes son los que están a favor de que se cacen lobos? En general, los ganaderos, los agricultores, los titulares de derechos cinegéticos y los ingenieros de montes y forestales, y no en su totalidad. En suma: muy poca gente, pero son la mayoría de los habitantes de las zonas rurales.

La verdad es que solo cazando determinados lobos siguiendo un plan de ordenación cinegética no terminaremos de solucionar el problema de los ataques al ganado, porque el lobo no pierde su instinto natural y los lobos que queden seguirán matando reses. Pero hay que considerar también que, si el lobo no se caza, podrían generarse sobrepoblaciones de este cánido en determinadas zonas sensibles. Sin embargo, es difícil que lleguen a alcanzarse densidades excesivas de lobo en zonas extensas del medio rural, porque partimos de un número relativamente escaso de lobos y de una gran fragmentación de su hábitat.

En conclusión, hay que cuidar y mucho a los pocos ganaderos que aún quedan en el monte y la gestión cinegética del lobo puede ayudar a reducir el problema de los ataques del lobo al ganado, pero no a eliminarlo totalmente. La solución pasa por destinar dinero público suficiente para indemnizar, bien y rápido, a los ganaderos, que son los están verdaderamente en peligro de extinción. Esto lo deben abordar los gobiernos si queremos un medio rural vivo con ganaderos y si deseamos que, a la par, el lobo ibérico siga aullando en los montes.

Francisco Javier Carmona García
Dr. Ingeniero de Montes.

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