12 de junio de 2013 - 12 de junio de 2024

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Una madre albaceteña pagará más de 8.000 €

Una madre albaceteña, condenada a pagar más de 8.000 euros por permitir a su hijo faltar al colegio con 12 años

  • El 3% de los niños de Albacete no va al colegio.
  • En el 75% de los casos se trata de faltas injustificadas
  • La familia es responsable de que cerca del 40% de esos niños no acudan a clase
  • Se les consiente las faltas e incluso se les incentiva. Lo que muchos padres no saben es que pueden ir a la cárcel por eso.

María S. Galindo

La Audiencia Provincial de Albacete acaba de confirmar la condena a una madre a pagar una multa de 10 euros al día durante ocho meses y a indemnizar a su hijo menor con 6.000 euros por permitirle que no fuera al colegio durante el curso 2007-2008, cuando el niño tenía 12 años. Eso supone desembolsar 8.400 euros por consentir que el chico faltara hasta en 54 ocasiones a clase en el mismo curso. Y dice la sentencia que se puede dar por contenta y estar agradecida con la pena porque la juez que vio el caso en primer lugar “optara por esta pena pecuniaria, en vez de imponer una pena privativa de libertad”. Multa en lugar de cárcel, pues. Y es que esta mujer podría haber pasado medio año entre rejas porque el abandono de familia, que es el delito por el que se le ha condenado, puede ser castigado con cárcel, de 3 a 6 meses.

Pero lo más habitual es que la negligencia de los padres se castigue con dinero, con una multa, como en ese caso. Y a los padres les puede salir muy caro. La multa, por abandono de familia, puede ir de 6 a doce meses y los padres pueden llegar a pagar hasta 400 euros al día durante ese periodo, según la capacidad económica que tengan.

Eso significa que, poniéndonos en la condena más alta, el permitir que un hijo no vaya a clase puede costarle a sus padres hasta 144.000 euros. Es para pensárselo dos veces antes de hacer la vista gorda. Bien es cierto que a los juzgados llegan los casos más graves, especialmente aquellos en los que las familias han hecho caso omiso del llamamiento del colegio y de los servicios sociales. Ese es también este caso, pues dicen los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia de Albacete, que “las actuaciones realizadas con la madre” por el colegio y el Ayuntamiento, resultaron “infructuosas” y que “en muchas ocasiones la condenada no acudía a los encuentros programados con los servicios sociales educativos y de apoyo para conseguir que su hijo continuara su educación”.

Para que unos padres estén cometiendo un delito por permitir que su hijo falte a clase es necesario que incumplan sus deberes paternos de forma grave, en este caso a lo que les obliga la patria potestad que es, según el Código Civil, “velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral”. En España la educación es obligatoria desde los 6 a los 16 años y los padres son responsables de los menores. Por eso dejar que no vayan a clase puede ser un delito. La única excusa o motivo por el que un padre podría no ser responsable del absentismo escolar de su hijo es que no tenga medios, forma de cumplir con su deber, que sea incapaz de hacerlo. Eso es lo que esta madre de la capital asegura que le ocurría y por eso recurrió la condena de la juez que vio su caso en primera instancia. Pero según los magistrados de la Audiencia Provincial, nada más lejos de la realidad, porque cuando cumplió con “las indicaciones de los servicios sociales el hijo acudió al colegio”, lo mismo que cuando permitió que el padre lo llevara a clase, así que era perfectamente capaz de cumplir con sus deberes familiares. Simplemente no lo hizo. Y por eso ahora tendrá que pagar más de 2.000 euros de multa y, lo que es aún más llamativo, tendrá que indemnizar a su propio hijo con 6.000 euros porque le provocó daños, porque, dice la sentencia, “su inacción e incumplimiento de sus obligaciones ha perjudicado a su hijo, que dejó de escolarizarse durante un periodo, lo que contribuye a la situación de inactividad académica y laboral de su hijo, que debe ser indemnizado”.

Este no es el único caso del que hemos tenido conocimiento en la provincia en los últimos días. El pasado 30 de octubre estaba señalado el juicio para unos padres que dejaron que su hija faltara hasta en 652 ocasiones a las clases cuando cursaba 1º de la ESO en un instituto de Albacete. En este caso el fiscal pedía al juez que los condenara a pagar 10 euros al día de multa durante 9 meses y que, en caso de que no cumplieran, fueran arrestados durante 135 días.

No es habitual ver a unos padres sentados en el banquillo de un juzgado de Lo Penal porque su hijo no va a clase. De hecho, las cifras de absentismo escolar en la provincia de Albacete son muy bajas, apenas de un 3% de los chicos que deberían ir al colegio faltan a más del 15% de las clases sin justificación. No hay datos muy precisos o al menos muy recientes sobre absentismo escolar en Castilla-La Mancha porque la comunidad, entre otras cosas, ya no está integrada en el estudio PISEM que evalúa de forma independiente estas cuestiones. En una investigación, una tesis de la Universidad de Castilla-La Mancha, integrada en un proyecto sobre absentismo de la Consejería de Educación en el año 2009, su autor, José Luis Martínez Pérez, recoge datos de la propia inspección de educación de los años inmediatamente anteriores que pueden servir para hacerse una idea de la situación en los colegios.

Dice ese estudio que en la provincia de Albacete el absentismo escolar ronda el 3,3% de los alumnos en Primaria y que es la comarca de Hellín donde más concentración de casos se detectan, con un 10%, más de la mitad en un solo colegio. En las ciudades y pueblos grandes se da más absentismo que en las localidades pequeñas y la negligencia familiar está detrás de la mayoría de los casos, especialmente la “falta de interés de los padres por el proceso educativo de sus hijos (57% de los casos) o un “bajo nivel cultural de la familia (55%),  desorganización familiar sin normas ni horarios (43%)”. La “precariedad económica” sólo influye en el 27% por ciento de las familias, el mismo porcentaje de padres que facilitan las faltas porque no están en casa en todo el día.  Aunque el porcentaje sea mínimo llama la atención que todavía el 12% de niñas que faltan al colegio lo hacen porque son obligadas por sus familias a quedarse en casa realizando las tareas del hogar o cuidando a sus hermanos. El 8% de los niños absentistas lo son porque en lugar de ir al colegio son obligados a trabajar. Datos de Castilla-La Mancha que, en pleno siglo XXI, deberían haber salido ya de las estadísticas.

La falta de recursos económicos no es excusa tampoco para dejar de escolarizar a los menores. Ni para no ser castigado con una multa si se incumple esa obligación. En la sentencia de la Audiencia Provincial se recuerda que incluso en supuestos de “absoluta indigencia o máxima precariedad económica” se impone el tramo mínimo por el que se puede condenar a una multa, eso es, en este caso, entre 6 y 10 euros al día, durante al menos 6 meses.

Antes de llegar al juzgado estas familias han tenido muchas oportunidades de corregir su conducta y las han rechazado. El protocolo en los colegios de Castilla-La Mancha, según publica la propia consejería de Educación en una orden del año 2007, implica que cuando se produce un caso de absentismo reiterado, cuando las faltas ya son preocupantes, el tutor del alumno trata de reunirse con la familia y si la situación no se resuelve intervienen los equipos especializados de asesoramiento de Educación y los servicios sociales del Ayuntamiento. Una vez que han evaluado el problema le presentan a la familia y al colegio un plan para resolverlo. Si aún así el alumno sigue faltando a clase y la familia no cumple con ese plan, el caso llegaría a los juzgados.

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