12 de junio de 2013 - 12 de junio de 2024

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años de periodismo
Vía verde | Antigua línea de ferrocarril

Más trenes en Albacete capital y nuevos proyectos en la provincia

Miguel Ventayol

Lo malo de leer historia es que los datos suelen ser testarudos y confirman que las personas solemos ser más testarudas, vemos lo blanco negro y lo negro color crema.

Lo malo de leer es que las palabras actuales de algunas personas se convierten en peligrosas tierras movedizas. Para ellos.
El AVE está de moda otra vez, no por que hayan bajado los precios, no porque pare en más estaciones, no porque suponga avance significativo para la provincia de Albacete, no. Por otras cosas sobre la buena gestión, el ahorro y la previsión. (Para quien tenga dudas, que pregunte a alguien que haya trabajado en las obras del AVE de Albacete y le diga qué  hacían entre las dos y las cuatro de la mañana…ver cómo pasaba el Talgo).
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Leyendo, leyendo nos enteramos de que se han proyectado algunas líneas de ferrocarril, de 160 y 270 kilómetros respectivamente. La primera de ellas saldría de Manzanares, en Ciudad Real, para cruzar por el Ballestero y Balazote hasta alcanzar Albacete. ¿Cuánto valor tendría el suelo industrial ancho, llano y amplio de toda esa zona si el tren de mercancías y pasajeros cruzase esta zona? El cálculo está hecho. Cercano de 12 millones de pesetas.

¡Cáspita!
¿Es que no se usan las pesetas en la provincia de Albacete?
Claro, me estoy confundiendo y estoy confundiendo a quien lea este artículo.

Empiezo de nuevo: había una vez varios proyectos de líneas de ferrocarril en el siglo XIX que cruzarían por esta bonita provincia. La provincia bien comunicada por excelencia, con el exterior.

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Otra de las líneas proyectadas unía Albacete con Úbeda y pasaría por San Juan de Alcaraz (léase Riópar). Pero como este proyecto no funcionó, en 1893 se diseñó otro, ¿por dónde pasaba? Albacete, el Salobral, Peñas de San Pedro, Pozohondo, Alcadozo, Bogarra, Ayna, Líetor, Elche de la Sierra, Yeste, Riópar, Siles y Orcera.

¿Puedes acaso imaginar la posibilidad de tomar un tren un domingo temprano, visitar los Chorros, volver a comer patatas al montón en la Roja y ver el fútbol el domingo por la tarde en el bar debajo de tu casa? Supongo que no.

El estudio realizado en la época concretaba los beneficios posibles en casi diez millones de pesetas. El beneficio actual sería mucho mayor: podría privatizarse y rascar algo al dinero público, ese cajón desastre que llenamos tú y yo con los impuestos, no lo olvides.

Imagina el chollo, proyectos públicos a los que que luego sacan rendimiento determinadas empresas privadas.
Pero eso ni sucede, ni ha sucedido, ni sucederá en Albacete, líbreme.

Bueno, era el siglo XIX; época de soñadores. Pero luego llegó el XX, en 1926, dentro de un Plan Urgente de Construcciones se aprobó el tramo Baeza Albacete y tres años más tarde el Albacete Utiel, pero como bien dice Bernardo Zornoza «este ferrocarril ha sido la pesadilla de la ciudad. Siempre con promesas no cumplidas y muchas ilusiones frustradas».

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Aprobado significa que empezaron a hacerlo, que había dinero por medio, vías, túneles, obreros, ilusiones de personas que planearon un futuro mejor para ellos y sus hijos.
Aprobado significa que hicieron una buena parte, túneles incluidos.

En los años 30 del siglo pasado los ingenieros San Gil Coronel y Pinto Gómez advirtieron que las obras «afectan tan directamente a la economía nacional que no es posible que haya gobierno que pueda ordenar la suspensión de los trabajos, (…) para ver cómo desaparece el aislamiento que los consume en la miseria».

Las obras siguieron, sí, siguieron hasta los años 60, pero el Banco Mundial desaconsejó terminarlas, y el Ministerio de Transportes en 1978, también. ¿Os imagináis el problema en cuestión? Las pesetas.

O quizás había algo más que no aparece en los libros de historia, esas cosas que se quedan susurradas en despachos madrileños y toledanos.
En 1985 se abandonó la línea a su suerte, y si se abandona la línea, asimismo los pueblos a quienes beneficiaría, sus vecinos, sus economías. Abandonados. Repetid conmigo varias veces, personas abandonadas, el futuro de los pueblos, el futuro de las personas, abandonado.

Si queréis saber qué ha sucedido con las vías, con los túneles, sólo tenéis que dar un paseo por la vía verde y ver si vuestros pasos os permiten llegar hasta la sierra. Si queréis saber qué sucedió con el dinero, tendréis que hacer un esfuerzo de imaginación porque el dinero público es como un buen truco de magia: aparece y desaparece según el mago.

Seguid imaginando: una provincia con pueblos comunicados entre sí.

Bien es cierto que hay momentos en que no se pueden acometer inversiones pero si echamos un vistazo a cómo está la provincia, echamos un vistazo a la hemeroteca y la historia, podemos asegurar que hubo dinero para unas inversiones y para otras no.

No lo digo yo, lo dicen los libros, lo han dicho los historiadores de la provincia (muchos, muy buenos, algunos incluso silenciados y censurados), lo dijeron los ingenieros, lo dicen los caminos, las vías vacías y los sueños abandonados de muchas personas.

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