Divulgación científica desde Albacete

Porcentajes que sorprenden: la fragilidad de nuestro planeta

Hay porcentajes que pasan desapercibidos y, sin embargo, explican aspectos esenciales de nuestro mundo. Algunos revelan la extraordinaria fragilidad de la vida en la Tierra; otros, los profundos desequilibrios de nuestra sociedad. Todos invitan a la reflexión.

Javier Carmona

Se ofrece un recorrido comentado por algunos porcentajes que resultan sorprendentes, bien por ser muy importantes a pesar de su pequeñez, bien por estar muy por encima de lo comúnmente esperado.

El primero de ellos es el tanto por ciento de atmósfera que es útil para la vida en la Tierra. La envoltura gaseosa que nos rodea, con sus 1.000 km de influencia, se compone de varias capas superpuestas que, de arriba abajo, son:

  • Exosfera (muy tenue).
  • Termosfera, donde orbitan los satélites.
  • Mesosfera: capa fría donde casi todos los meteoritos (estrellas fugaces) se desintegran.
  • Estratosfera, que contiene la capa protectora de ozono contra los rayos UV.
  • Troposfera.

Esta última, de 0 a 8 km de altura aproximadamente, es donde hay oxígeno en proporción suficiente para el desarrollo de la vida y representa solo el ¡0,8 % de la altura total de la atmósfera! Es como la piel de una manzana.

Siguiendo con los gases atmosféricos, estos son nitrógeno (78 %) y oxígeno (21 %) en su gran mayoría, además de los gases raros, el vapor de agua y un pequeñísimo porcentaje (0,004 % actualmente) del gas de la vida: el conocido dióxido de carbono (CO₂), que permite la fotosíntesis en las plantas. Pero la excesiva concentración de este gas, causada por la actividad industrial humana al quemar combustibles fósiles, es también la responsable del calentamiento global del planeta, al intensificar el efecto invernadero y las consecuencias negativas del cambio climático. Debido a la industrialización no sostenible y al auge galopante del transporte, la proporción de CO₂ en la atmósfera se ha doblado desde la segunda mitad del siglo XIX hasta nuestros días, un tiempo insignificante a escala geológica, pero que, tristemente, ya ha merecido llamarse «Antropoceno»: una nueva era.

El segundo de los porcentajes que llaman la atención es el espesor de la corteza terrestre: el soporte físico de la vida. El radio de nuestro planeta mide 6.371 km como valor medio. Del suelo hacia abajo hay tres capas: corteza, manto y núcleo. La corteza continental tiene un espesor promedio de 35 km y apenas supone el 0,5 % del radio de la Tierra. Pero hay más: de estos 35 km solo hay vida en su parte superior, el suelo, de 0 a 3 m de profundidad máxima como media; es decir, ¡del orden del 0,01 % del espesor de la corteza!

El tercero de los tantos por ciento curiosos tiene que ver con los océanos. La profundidad media de estas masas de agua salada es de solo 4 km. Tomando la distancia desde el punto más alejado del océano con respecto a la costa más cercana en cualquier dirección (llamado punto Nemo), que es de 2.688 km y está en el Pacífico, la profundidad del océano es tan solo del 0,14 % de esa distancia. En consecuencia, los océanos son muy poco profundos en relación con su gran extensión, como una lámina de agua salada amplia, pero muy delgada. Menos aún lo son los mares, cuya profundidad media ronda los 1,5 km.

El cuarto porcentaje llamativo lo tiene el agua dulce, con una cara final dramática, como veremos. En el planeta Tierra hay agua más que de sobra; de hecho, tres cuartas partes de su superficie están cubiertas por océanos y mares (de ahí que se llame el planeta azul), pero es agua salada. El agua dulce, en forma de hielo, aguas subterráneas, ríos y lagos, es muy poca en proporción al total: el 2,5 %. El H₂O es un recurso natural imprescindible para la vida (baste decir que, como media, un 60 % de nuestro cuerpo es agua) que es preciso cuidar y repartir equitativamente entre la humanidad. No obstante, únicamente alrededor del 0,01 % del agua de la Tierra es potable, cantidad que se reduce año tras año debido a la contaminación. Unos 2.200 millones de personas, un tercio de la población mundial, no tienen acceso, en condiciones de seguridad, al agua potable. Y estamos en el año 2026…

Hablando de repartos, la desigual distribución de la riqueza mundial es el quinto aspecto, que en este caso es espeluznante: el 1 % más rico de la población adulta concentra casi el 50 % de la riqueza global, mientras que el segmento más bajo (cerca del 50 % de la población adulta) apenas posee alrededor del 1 % del total. ¡Increíble, pero cierto!

Y, por último, la Tierra representa solo un 0,0003 % de la masa del Sistema Solar, masa que se concentra prácticamente toda en el Sol.

Pero el Sol solo es ¡una de los 200.000 billones de estrellas! Impresiona la tremenda insignificancia de nuestro Sol en el universo.

Francisco Javier Carmona García
Dr. Ingeniero de Montes


Descubre más desde Albacete Cuenta

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

agua, cambio climático, efecto invernadero, medio ambiente, océanos