Seguridad vial

¿Deporte o riesgo? El debate sobre los ciclistas en carretera

  • ¿Son las carreteras nacionales y comarcales el lugar adecuado para practicar ciclismo? Una reflexión sobre seguridad vial y alternativas más seguras para ciclistas y conductores

Javier Carmona

Practicar ciclismo es beneficioso para el cuerpo y la mente. Este deporte puede realizarse en caminos de tierra, con bicicletas de montaña, o sobre asfalto, en distintas clases de carreteras y caminos. Entre ellas están las carreteras de tercer orden o locales (antiguas carreteras vecinales), representadas con color amarillo en los mapas. Estas tienen una intensidad media diaria de tráfico relativamente pequeña en comparación con las carreteras de segundo orden (comarcales y nacionales). Su escaso tráfico contribuye a la seguridad del ciclista y a la de otros usuarios de la carretera: quienes conducen un camión, una furgoneta, un coche o una moto.

Estas carreteras de tercer orden o locales suman 66.000 kilómetros en España. Si a ellos añadimos los más de 107.000 kilómetros de caminos rurales, obtenemos una media de 21 kilómetros practicables por término municipal entre vías locales y caminos, que entiendo que son suficientes para practicar el ciclismo.

¿Qué sentido tiene entonces utilizar las carreteras comarcales y nacionales para practicar ciclismo con bicicleta de carreras? En estas vías, los ciclistas, sin pretenderlo, generan numerosas situaciones de peligro para los conductores porque, lógicamente, circulan a una velocidad muy inferior a la habitual en la carretera. Esto obliga a los conductores a adelantarlos invadiendo el carril contrario para dejarles una distancia de 1,5 metros por si se produce una caída. Además, pueden circular en paralelo o en pelotón.

Opino que las carreteras nacionales y comarcales están destinadas a comunicar poblaciones y al transporte de mercancías y viajeros en vehículos motorizados, y no a practicar un deporte utilizando una infraestructura pública. No me refiero a aquellas personas que utilizan la bicicleta por carretera por necesidad, para desplazarse de un pueblo a otro.

Pedalear por carreteras nacionales o comarcales compromete la seguridad de todos sus usuarios, incluidos los propios ciclistas. Lamentablemente, se producen alrededor de 90 fallecimientos de ciclistas al año por accidentes, y las carreteras nacionales y comarcales, con arcenes estrechos, se encuentran entre las más peligrosas.

Está clara la posición de debilidad del ciclista frente a un coche o un camión en caso de accidente, pero ello no justifica, en mi opinión, el uso de carreteras nacionales o comarcales para practicar deporte. Del mismo modo que nos parecería inadmisible que alguien fuese botando un balón de baloncesto por el arcén de una carretera para entrenarse, considero que no es razonable practicar ciclismo deportivo en carreteras comarcales y nacionales por el peligro que supone para los propios ciclistas y para los conductores, máxime cuando el arcén es estrecho.

Hay alternativas más que suficientes en carreteras locales y caminos asfaltados con baja intensidad de tráfico para practicar ciclismo con mayor seguridad y sin dificultar la circulación de coches y camiones en carreteras diseñadas para soportar un mayor volumen de tráfico y velocidades más elevadas, como son las carreteras comarcales y nacionales.

Por el bien de todos.

Albacete, 15 de agosto de 2026.

Francisco Javier Carmona García


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